🔰🔰EL CAMINO DEL ORIATÉ: ¿EXCLUSIÓN O EVOLUCIÓN?

🔰🔰EL CAMINO DEL ORIATÉ: ¿EXCLUSIÓN O EVOLUCIÓN?

En la Regla de Osha-Ifá, el rol del Oriaté se encuentra en el centro de un debate profundo: ¿qué define la legitimidad de quien ocupa este puesto? Durante décadas, el conocimiento y la experiencia fueron las principales credenciales para liderar ceremonias y guiar espiritualmente a otros. Sin embargo, en las últimas décadas, la introducción de nuevas ceremonias, como el Irete Kután, ha planteado preguntas sobre la autenticidad y los requisitos del liderazgo ritual.

 

 

 

Si seguimos las premisas más estrictas, se podría argumentar que quienes no han pasado por esta ceremonia carecen de una legitimación formal. Pero esta postura excluye a las mujeres, a los homosexuales y a quienes durante generaciones sostuvieron y transmitieron las prácticas de la Regla de Osha. Paradójicamente, muchos de los que defienden la exclusividad del Irete Kután fueron iniciados por Oriatés que nunca realizaron dicha ceremonia. Esto pone en evidencia una contradicción: ¿es el conocimiento práctico menos válido que un ritual específico?

 

La Importancia del Conocimiento sobre los Títulos

 

La figura del Oriaté debería definirse por su dominio de las liturgias, cantos y rezos, y no únicamente por una lista de ceremonias acumuladas. A lo largo de la historia, hemos visto cómo hombres y mujeres, sin importar su género u orientación sexual, han liderado ceremonias con sabiduría y dedicación. Sin embargo, el intento de formalizar procesos ha terminado marginando a quienes siempre han sido pilares fundamentales de nuestra práctica.

 

La exclusión de mujeres en particular plantea una cuestión ética: si ellas fueron las principales guardianas de estas tradiciones durante momentos históricos clave, ¿cómo podemos negarles su derecho a ocupar un espacio pleno en el sistema ritual? La discriminación de género, disfrazada de “ortodoxia”, no solo contradice los valores de inclusión y equilibrio que promueve la espiritualidad, sino que también ignora el contexto adaptativo que permitió que la religión sobreviviera en la diáspora.

 

La Ceremonia de Irete Kután y la Exclusión Innecesaria

 

El énfasis en el Irete Kután como requisito ha generado divisiones y fomentado la aparición de prácticas paralelas. Esto ha llevado a cuestionamientos legítimos: ¿es el ritual más importante que la experiencia y la sabiduría acumuladas durante décadas? Si seguimos esta lógica al extremo, muchas de las prácticas adaptadas en la diáspora, como el pinaldo, también quedarían invalidadas porque originalmente recaían en funciones exclusivas de los babalawos.

 

No obstante, estas adaptaciones demostraron ser necesarias para la continuidad de la religión. Si en el pasado fue posible encontrar soluciones flexibles, ¿por qué ahora no podemos hacer lo mismo para incluir a las mujeres y a otras comunidades marginadas?

 

Reconociendo las Raíces y Caminando Hacia el Futuro

 

La exclusión actual no es un reflejo de las enseñanzas espirituales de los Orishas, sino de un legado de discriminación heredado de sistemas patriarcales y coloniales. Este enfoque rígido contradice la esencia misma de la Regla de Osha-Ifá, que siempre ha sido un sistema vivo, capaz de adaptarse a las necesidades de su tiempo y lugar.

 

El rol de las mujeres en la religión no puede ser ignorado ni minimizado. Fueron ellas quienes, durante generaciones, cuidaron de los Orishas, preservaron los conocimientos y lideraron las ceremonias cuando era necesario. Negarles el derecho a ser Oriatés u ocupar otros puestos de liderazgo es no solo una injusticia histórica, sino un acto que limita la evolución de nuestra práctica espiritual.

 

Un Llamado a la Inclusión

La espiritualidad no debería ser un espacio de exclusión, sino un puente hacia la conexión y el entendimiento mutuo. Es hora de reconocer que el liderazgo ritual no depende exclusivamente de ceremonias específicas, sino de la capacidad de guiar, enseñar y proteger con respeto y conocimiento.

 

A medida que avanzamos en el siglo XXI, nuestra tradición debe reflejar no solo nuestras raíces, sino también nuestra disposición a evolucionar. La inclusión de mujeres y de todos aquellos que han sido marginados fortalecerá, no debilitará, la práctica. Solo así podremos honrar verdaderamente a los Orishas y al legado que nos dejaron.

 

 

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